Un narco peruano en Nueva York; El Capo. Lambayecano Eduardo Balarezo.


Un narco peruano en Nueva York

El Capo. Lambayecano Eduardo Balarezo.
La historia no contada de Eduardo Balarezo, el ex marino que se convirtió en el primer narcotraficante a escala mundial desde Nueva York.
 
Texto: Ángel Páez 
Fotografía: Life, Archivo
Diario La Republica.

La coca trae fama. El primer narcotraficante que dirigió una organización internacional desde La Gran Manzana fue un peruano llamado Eduardo Balarezo. Nacido en Lambayeque el 13 de octubre de 1900, el ex oficial naval se convirtió en un capo de la droga en los años 40. Era de respetable talla, porque trataba de tú a tú al mafioso italiano Lucky Luciano.

Paul Gootenberg, profesor de historia de la Universidad Estatal de Nueva York, confirma quién era Balarezo en el libro Andean cocaine: the making of a global drug. Según Gootenberg, Balarezo era una figura de las grandes ligas del crimen organizado en los Estados Unidos, antes de que existieran los carteles de México y Colombia.

La fortuna no es eterna, mucho menos en el negocio del narcotráfico. Balarezo se hizo rico de la noche a la mañana y llamó pronto la atención. Los envidiosos y los soplones confabularon y lo delataron a la policía como el cabecilla de una banda que inundaba de cocaína exportada desde la selva de Huánuco a la ciudad de Nueva York. Las autoridades estadounidenses y peruanas acordaron asestarle un golpe. El jefe del Buró Federal Antinarcóticos (FBN, por sus siglas en inglés), Harry J. Anslinger, y el responsable de la Policía Antidrogas del Perú, el capitán Alfonso Mier y Terán, montaron una vasta operación en Nueva York y Lima, en agosto de 1949.

Balarezo tenía 48 años de edad, estaba casado con Carmen Caballero y era camarero del barco La Guardia, que visitaba puertos de Italia. Tenía mellizos y vivía a cuerpo de rey en Great North River, en Long Island.

Un cable de la agencia de noticias Associated Press del 19 de agosto de 1949 relata, citando al asistente del fiscal general, Joseph P. Martin, los resultados de la espectacular operación policial. Señala que la organización de Balarezo obtenía medio millón de dólares mensuales como ganancia. “Balarezo era el ‘cerebro’ de una organización que traficaba alrededor de 50 kilos de cocaína al mes, que vendía en los Estados Unidos entre US$ 9 mil y US$ 10 mil por kilo”, señala la agencia. Balarezo pagaba a ex compañeros de la Marina para que aprovecharan sus viajes al exterior y entregaran paquetes de cocaína. Pagaba US$ 1.000 por cada envío. En territorio estadounidense fueron arrestados con Balarezo otras 60 personas. Y en Lima, como se ha mencionado, otras 80. Era un grande del narcotráfico el peruano.

El capitán Alfonso Mier y Terán viajó especialmente a Nueva York para sumarse al operativo. Estuvo dos meses en la ciudad. Descubrió que al peruano lo seguía la policía desde hacía dos años e incluso había sido filmado. De hecho, la famosa revista Life, el 11 de junio de 1951, publicó un fotograma de la película de la vigilancia al narcotraficante peruano, en plenas negociaciones narcóticas en las calles neoyorquinas, el 2 de marzo de 1949. Contaba con otros cómplices peruanos que vivían en La Gran Manzana, de allí que después de la detención prosiguieran otras decenas de arrestos.

Como era de esperarse, la prensa nacional ofreció amplia cobertura al caso, toda una novedad para la época. En Estados Unidos gobernaba Harry Truman. Y el general Manuel Odría en el Perú.
“Balarezo, el rey de la coca”, tituló la revista Pan, dirigida por Alfonso Tealdo, en su edición del 26 de agosto de 1949. “Eduardo Balarezo, en el país de los récords y de los magnates, pasa a ser una figura, una de las grandes figuras del hampa y de la delincuencia mundial. Balarezo marchaba a grandes pasos en pos del cetro que dejaron abandonados Al Capone y Lucky Luciano”, detalló la publicación de Tealdo, quien –sustentándose en información de las autoridades norteamericanas– atribuyó vinculaciones políticas a Balarezo con el Partido Aprista Peruano de Víctor Raúl Haya de la Torre, en ese momento asilado en la embajada de Colombia de Lima debido al golpe de Estado encabezado por Odría.

“Según las declaraciones del fiscal (norteamericano Joseph P.) Martin, Balarezo entregó al jefe del Apra, Víctor Raúl Haya de la Torre, la suma de 60 mil dólares y habría financiado el motín del 3 de octubre de 1948. (…) Su objetivo era el de obtener el control de las aduanas del Perú. Un golpe maestro para garantizar el tráfico de cocaína”. No se presentaron pruebas, pero todo indica que la información la filtró la dictadura de Odría para justificar la represión y persecución a sangre y fuego contra los apristas. En todo caso, lo indiscutible es que Eduardo Balarezo edificó la primera organización internacional de tráfico de cocaína peruana desde Nueva York. El historiador Gootenberg señala que muchos olvidan que, antes de que existieran los capos colombianos y mexicanos, un peruano fue el primer monarca global de la droga. No es poca cosa. Balarezo se merece una película.

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