Conservadurismo social D y E



OPINION

Conservadurismo social


Raúl Wiener
POLITIKA Analista

 Una muy valiosa exploración del mundo real del Sí, acaba de ser presentada por la revista Hildebrandt en sus Trece, con la firma de la periodista Ana Briceño, en la que se sale del tema de la cúpula corrupta de los revocadores y los políticos agazapados que los acompañan, y se recoge la voz de pobladores de las zonas más pobres de la ciudad que no quieren a la alcaldesa. Aquí una pequeña selección de opiniones de los sectores D y E.

 “A mí no me gusta la señora. No es fuerte como alcaldesa” (Hilaria Carrasco); “Hay asentamientos humanos con el nombre de Castañeda. Habrá robado pero hace sus obras, pues ¿quién no roba? (Miguel Gómez Guerra); “Ella solo se hace publicidad y nunca se le ha visto inaugurando una obra” (José Mego Fernández); “No me gusta nada esta señora… comete abusos con los ambulantes” (Jorge León Yauli); “Castañeda ha robado, pero hizo obra. A Susana, en cambio, le falta” (Gerardo Espinoza); “…yo trabajo hasta las 11 de la noche y cuando quiero tomar colectivos a San Juan de Lurigancho no hay. Ella los ha restringido, les pone papeleta porque dice que son informales” (Maritza Granizo Carrillo); “… mis hijos son transportistas y les ponen papeletas caras por orden de la señora. Ella está jugando con el pan de los pobres” (Raquel Herrera Quinto); “Yo voy a votar para que se vaya del municipio porque las papeletas han subido” (Jonás Mansilla Gómez); “Yo la veo como una mujer sin carácter, muy suave” (Aurelia Aldana Campos); “No es como la esposa de Ollanta que sale en la televisión haciendo obras. A ella no se le ve en nada” (Elizabeth Hinostroza Pariona).



Varios elementos se hacen notar en estas palabras: (a) la corrupción del poder no es ninguna novedad y su denuncia no conduce a un rechazo inmediato de la gente, como podríamos suponer todos los que hemos hablado de la revocatoria mafiosa; (b) los cambios que se propone la Municipalidad de Lima que tienen que ver con la informalidad y el transporte, son resistidos en los sectores más pobres porque ellos sienten que el orden, las reubicaciones, las papeletas, los pasajes, los afectan y preferirían seguir como antes; (c) la imagen del gobernante en D y E, es la de un padre autoritario que les lleva cosas y tiene firmeza. Curiosamente varias mujeres se quejan de que la alcaldía esté en manos de una mujer; (d) la televisión crea al personaje político y hace desaparecer al que no le gusta, pero la publicidad institucional no mejora la imagen.


Todo esto puede definirse como un profundo conservadurismo social o resistencia a los cambios, que se perciben como amenazas, unido a un autoritarismo político que puede en algunas circunstancias confundirse con machismo y un escepticismo total respecto a las posibilidades de un gobierno sin corrupción.


Todo esto no es sino la sedimentación de la herencia Fujimorista y de la Fujimorización de la política durante los últimos 20 años. Un estado de ánimo muy difícil de modificar de aquí al 17 de marzo.

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