LAS HERIDAS DE LA VIOLENCIA POLITICA Y LOS TRAUMAS DEL SYNDROME POST TRAUMATICO POR ESTRESS EN LOS DISCURSOS DE ODIO Y LA INTOLERANCIA SOCIAL EN EL PERU 1980-2012


JORGE YESHAYAHU GONZALES LARA
SOCIOLOGO MA, CASAC-T

Han transcurrido 32 años de violencia política en el Perú y la secuela de traumas ocasionado por el conflicto de Guerra interna de 1980 ha marcado emocionalmente a miles de persona en diferentes forma como una epidemia que atemoriza ser reconocida. El término trauma deriva del griego y significa herida. Desde 1980 la denominación trauma se incorporó en una entidad diagnóstica que se bautizó como trastorno por estrés postraumático. La II Guerra Mundial y especialmente la Guerra de Vietnam entre sus diversos legados permitieron la inclusión en la tercera versión de la clasificación diagnóstica de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM III) del constructo trauma por estrés post-traumático, gracias a los esfuerzos de clínicos y de diversos actores de la comunidad internacional (excombatientes, profesionales de la salud mental, sociólogos, políticos, etc.).
El conflicto interno armado dio fin en el 2000 con la derrota militar de los grupos levantados en armas “Sendero Luminoso” y el “Movimiento Túpac Amaru,” que desataron el terror en la población civil. La captura de sus máximas figuras, juzgadas y sentenciadas por los crímenes de odio y la destrucción que causaron al Perú y los peruanos. La captura y sentenciado los responsables de crímenes de lesa la humanidad y ejecuciones extrajudiciales contra la población civil. El conflicto interno armado estuvo marcado por la corrupción institucionalizada que permitió a terceros lucrar de la violencia política, amasando pequeñas fortunas. La pérdida de credibilidad en las instituciones pilares de la sociedad y el estado de derecho, que culmino con el golpe de estado a la constitucionalidad. La quiebra de la gobernalidad usurpada por la doble nacionalidad. La creación de mitos e idolatrías en el subconsciente de los peruanos. La magnificación de los eventos y la creación de imágenes como personajes de idolatría. Sendero Luminoso creo al “presidente” Gonzalo. El otro lado creo el “Salvador”, el japonés, “El  Chino Fuji”, donde se magnifica las imágenes entre rituales y el culto a la personalidad. Hay una tendencia en la literatura del Perú, demoniaca a estos dos personajes con “poderes especiales”, por ejemplo realizar una misa y peregrinación por la vida del chino, las imágenes iconográficas del presidente Gonzalo como un personaje semi-dios una vez es Gonzalo otras veces es Abimael Guzmán. La demonización de estos dos personajes que irónicamente purgan sus condenas, solo ha logrado reabrir las heridas de odio. Cabe remarcar que estos dos personajes poseen una atracción en sus contornos de seguidores, que impiden la reconciliación y sanar las heridas de la violencia política, del cual  estos  jóvenes seguidores también son víctimas del trauma y post-trauma de acuerdo a los criterios que establece en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV).
Los une la irracionalidad para afrontar el trauma que sufre las victimas sobrevivientes del conflicto, los familiares afectados directa e indirectamente y el legado a las nuevas generaciones. Esto nos permite explicar la continuación del discurso de odio desde diversos espectros de la sociedad peruana, que no pueden concebir los traumas de la violencia política como enfermedad que tiene una nosología, que afecta a todos. No se trata de satanizar a las víctimas, familiares, o seres amados por expresar sus sentimientos o buscar la “vacuna” para la demencia. No es un problema de demencia, es un trauma PTSD que afecta los sentimientos, conducta y estilo de vida que puede ser tratado con terapias, consejería, y en algunos casos requiere de medicamentos.
En esta guerra interna no hubo ganadores, el resultado fue la secuela de traumas y postraumas consecuencia de la violencia política indiscriminada contra la población civil. Una Guerra interna indiscriminada contra la población andina quechua hablante cargada de odio racial. El racismo encubierto través del mestizaje como discurso político, que genero un odio contra las personas de origen andino y quechua hablante, y afro-peruanos. La clase media peruana fue víctima del fuego cruzado en la guerra interna. La violencia política causo la perdida de aproximadamente 1.2 millones de vidas humanas, 340,000 personas muertas en la ciudad de Lima metropolitana, 16 mil personas reportadas desaparecidas. El 56% de las victimas de origen andino-quechua hablantes, siendo el sector humano que más sufrió los horrores y la crueldad de la violencia política en el Perú.
La secuela de traumas y post-traumas son las que hoy los peruanos y peruanas conviven diariamente. Las heridas de la violencia política aun siguen abiertas, por el odio irracional que no permite curar las heridas. Los efectos en la salud pública y mental se grafican en los diálogos de odio, la intolerancia, la ira, la discriminación y el racismo resultado del síndrome de estrés post-traumático (PSTD). El odio vertical y el odio horizontal que afecta a las nuevas generaciones y los peruanos y peruanas que fueron expuestos a la violencia política indiscriminada directa e indirectamente.
El propósito de nuestro ensayo es poner evidencia los traumas y post-traumas que afectan a las personas y la secuela de traumas asociados a la salud pública y mental. Buscamos poner en evidencia que dé tras del contexto socio-político, los efectos del trauma PTSD como una enfermedad al cerebro que afecta a todo grupo humano. Las enfermedades al cerebro y traumas PTSD no discriminan afecta a todos en diferentes grados, niveles y comportamientos diversos.
Han transcurrido 32 años de la violencia política y las secuelas de odio se manifiestan en los diversos segmentos de la sociedad. No existe una ética para la Salud Pública y Mental. No existen estadísticas oficiales del número de personas diagnosticadas o que sufren los traumas PTSD. La falta de políticas públicas de salud se pone en evidencia, y la falta de diálogos democráticos polariza las tensiones. La perdida de la individualidad de la persona, como sujeto humano, y víctima de una enfermedad al cerebro que tiene un sustento biológico que involucra una reducción del cerebro, altera la memoria y los sentimientos. La ausencia de la compasión por el prójimo, y las expresiones de odio racial contra andinos y afro-peruanos. El mestizaje como discurso político oculta un discurso de odio interno. La evidencia de la ira y la identificación con el discurso de odio guarda una correlación posiblemente causada por un incremento de las hormonas del estrés producido durante el evento traumático y/o durante los números momentos en que se revive el evento: la matanza de los penales, el horrendo ataque de Tarata u otros episodios han marcado la memoria del individuo.
Las políticas públicas de salud mental no han percibido que esta es una enfermedad al cerebro, como el resultado de la violencia indiscriminada. Es necesario establecer pautas y éticas sobre los temas de salud pública y mental. El odio es un sentimiento de ira resultado de un evento traumático, que el individuo experimenta y puede tener una explosión violenta, y esta puede terminar en una tragedia, como ha ocurrido en otros países. En los individuos que sufren PSTD, revelan comportamientos extremadamente pasivos y comportamientos depresivos que pueden tener cambios violentos.
En el Perú, cada publicación ha convertido en debate de disputas y agresiones mutuas, porque reabre las heridas de odio. El Perú es un país donde la intolerancia es la premisa de los argumentos y la salud mental es ignorada. El propósito de mi ensayo es presentar el lado humano en que las víctimas son afectas en diversos espectros sociales por la violencia política y que el trauma es una tragedia que afecta al individuo, la familia. El trauma y el post-trauma PSTD afecta la vida de la persona en el hogar, el centro de trabajo y en la relaciones interpersonales. El PTSD es un trastorno cerebral serio que tiene un sustento biológico.
Palabras Claves: Violencia política, intolerancia, discurso de odio, síndrome post-traumático por estrés (PTSD), salud pública, salud mental, quecha hablantes, limeños, racismo, discriminación, histeria colectiva.

La Cantuta, Tarata, Cayara, Uchurahay,  Los Barrios Altos.   
Políticas públicas de salud mental y prevención para evitar tragedia

Las heridas de la violencia en la década pasada aun se mantienen abiertas en el Perú, el odio consume muchos de los debates, el Perú es una sociedad consumida por el racismo rampante y la intolerancia frente a lo diferente. Un racismo vertical y un racismo horizontal que descansa en la violencia, marcada por la histeria colectiva que explica el Post Traumatic Stress Disorder[1] (PTSD-DSM IV-TR Code 409.81)[i][El syndrome post-tramautico por estres se conoce en inglés por sus singles PTSD]. Es un trastorno de ansiedad que puede surgir después de que una persona pasa por un evento traumático que le causó pavor, impotencia y horror extremo. La guerra interna del Perú 1980-2000, fue un evento traumático que causo horror, dolor y dejo una secuela de traumas, tales fueron diversos episodios de la guerra interna que causaron dolor extremo: el caso de los estudiantes de secuestrados y asesinados de la Cantuta, el ataque  a un segmento social de clase media dejando heridas en la memoria colectiva de los residentes del barrio Tarata en Miraflores, el asesinato de una familia en los Barrios Altos en momento que celebraban una fiesta, los periodistas asesinados en el caso Uchurahay, los campesinos quechua hablantes en el caso Cayara, Lunamarca, Accormarca, los ataques a los centros de la policía en diversas regiones del Perú, asesinatos de alcaldes, asesinatos de dirigentes sindicales, asesinatos selectivos de miembros de las fuerzas armadas y policiales del Perú, el reclutamiento forzado de niños y niñas en los conflictos internos armados, los niños desaparecidos, y el terror vivido ha producido una serie de post-traumas colectivos y personales. Esto explica los diálogos de intolerancia y el lenguaje de odio con la intensión de herir al interlocutor y como referencia para la evaluación del trastorno por estrés postraumático, son los recogidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV), y debe tenerse encuentra en el contexto cultural, étnico y la cosmología en que se desarrollaron los eventos.

Desde una revisión de la literatura sobre trastornos relacionados con experiencias traumáticas y post-traumáticas en las guerras internas o llamadas contrainsurgencia, o alzamientos armados de guerrillas o grupos insurgentes, se observa que la mayoría de estudios sobre secuelas post-traumáticas son sobre personas refugiadas, generalmente distante sobre el sitio o lugar donde ocurrió el evento o episodio traumático. En el caso del Perú, las victimas sobrevivientes, familiares y personas relacionadas se refugiaron en Chile, Bolivia, Argentina, México, España, Suecia, Canadá y Estados Unidos muchos de ellos solicitaron asilo político. La mayoría de estudios sobre el conflicto armado entre el Estado peruano, las fuerzas armadas, Sendero Luminoso, Rondas Campesinas, y el Movimiento Túpac Amaru han prestado poco o nada atención para evaluar el impacto sobre la salud y las consecuencias psico-sociales de la violencia política y la Guerra interna en la población civil a nivel del impacto en las personas en la ciudad de Lima, Ayacucho, las comunidades urbanas, rurales  y grupos étnicos en el Perú. En Lima los ciudadanos fueron víctimas del cruel ataque en un barrio de clase media de Miraflores, Tarata, dejando huellas traumáticas en la memoria colectiva de los peruanos de la ciudad de Lima. Los efectos psicológicos y los post-traumas han sido ignorados y remplazados por un discurso social de intolerancia y magnicidio cuando se refieren al caso de los estudiantes y un profesor de la Cantuta, secuestrados y asesinados. El efecto post-traumático, pueden graficarse en las expresiones individuales frente a cada legitima protesta social, el síntoma del pánico compulsivo del retorno al pasado de terror, lo impulsa atacar a cualquier persona que exprese un sentimiento de compasión sobre otro y viceversa. La enfermedad no discrimina afecta a todas las partes en diferentes grados. El impacto de la violencia en Ayacucho dejo huellas y traumas especialmente en el quechua-hablante; el racismo y la discriminación fueron dos elementos sociales que acompañaron a la violencia contra una población de una cosmología diferente a la ciudad de Lima. Muchos analistas políticos coinciden que Ayacucho se convirtió en el símbolo para los Senderistas y agrego el terror para sus pobladores. El estudio revelo que los ciudadanos de Ayacucho en especial los quechua hablantes sufrieron el mayor impacto de la violencia politicen la historia contemporánea del Perú. La violencia política y los efectos traumáticos dejaron huella en la salud mental. Más aun no existe una política de salud pública y mental en el Perú, que ofrezca tratamientos clínicos (quechua hablantes, o en castellano) sin ningún prejuicio social, y ver al paciente víctima de una enfermedad de salud mental, resultado del conflicto interno armado.

En el Perú, cada publicación se ha convertido en un debate de disputas y agresiones mutuas, porque reabre las heridas de odio e intolerancia por la metodología de los estudios, en un país donde la intolerancia es la premisa de los argumentos. En una reciente presentación de un libro académico, “Profetas del Odio”, el estudio sociológico enfatiza en la conducta mesiánica y el discurso de odio de Sendero, el presentador señalo “Estos jóvenes que irrumpieron en la presentación eran de clase media.”… “muy posible que algunos, o muchos de ellos, tengan vinculaciones familiares con los senderistas de primera hora.” “La única vacuna contra la demencia de estos jóvenes es la memoria.”El desafío que se nos presenta  es examinar los efectos de la violencia política en términos de episodios traumáticos y post traumáticos en el entorno social. Este es problema de la salud mental pública y violencia política asociada a los efectos traumáticos socio-políticos. Este evento pone en evidencia los efectos post trauma en las nuevas generaciones que fueron expuestos través de miembros de la familia y la propaganda de apología a la violencia, ha afectado a los jóvenes en diferentes grados. Los traumas PTSD no discriminan la clase social o el grupo étnico de pertenencia, o el grado de educación. Afecta a todos los que estuvieron expuestos a la violencia política en el Perú. La evidencia de la ira y la identificación con el discurso de odio guarda una correlación posiblemente causada por un incremento de las hormonas del estrés producidas durante el evento traumático y/o durante los numerosos momentos en que se revive el evento: el secuestro, el crimen de odio, la pérdida de un familiar querido, (padre, madre, novia, novio, esposa, esposo y hermanos), la separación y ruptura de la familia por el encarcelamiento o la muerte. Estos y otros eventos afectan la vida intima de los individuos expuestos a eventos traumáticos desde el punto de vista socio-clínico que guardan relación con el entorno social en que se relación los individuos. En algunos casos estos eventos pueden pasar desapercibidos para otros, pero el impacto emocional individual puede ser catastrófico con la perdida de la identidad individual y se convierte en una identidad colectiva de grupo en la repetición memorística del discurso de odio. Este fenómeno producido por el trauma afecta a muchos en el Perú, porque la enfermedad de salud pública no discrimina.

Nos interesa explicar, el doble lenguaje del discurso violento e intolerante, aumenta el riesgo de trauma en algunas personas que fueron expuestas a la violencia política y las reacciones pueden resultar en tragedia. El propósito es tener una política de prevención para personas que han desarrollado post-traumas. En el Perú, la prensa escrita, televisiva, los noticieros y comentarios no tienen una ética de respecto por la salud mental de las personas como víctimas de la violencia sin distinción de credo u opinión política, los debates públicos, los diálogos e inclusive los chistes de la farándula tienen una carga de odio, irracionalidad y racismo que debe ser moderada por la salud pública y mental de la ciudadanía para cerrar heridas y buscar tratamientos adecuados a este problema de salud pública. En la práctica clínica los criterios diagnósticos más ampliamente utilizados como referencia para la evaluación del trastorno por estrés postraumático son los recogidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) y en la Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE-10).

La guerra es un término que está íntimamente relacionado con la historia de la humanidad y con los desastres, catástrofes o emergencias. La guerra y guerras internas son la continuación de la política por otros medios. La guerra interna que sufrió el Perú no fue simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios"  que sirvió a grupos interesados, a fomentar la corrupción que se institucionalizo, al narco-trafico, a los grupos violentistas. (Escuadrones de la muerte, terroristas, narcotraficantes, y las llamadas rondas campesinas, los comandos de aniquilamiento de Sendero Luminoso etc.).Las incursiones senderistas sembraron muerte y el terror. Utilizaron métodos brutales de exterminio: trituraban la cabeza de autoridades locales, torturaban y degollaban a los soplones, acuchillaban a los desertores y a sus familias; mientras los militares arrasaban poblados enteros en los que torturaban y mataban indiscriminadamente personas, como relata uno de los primeros estudios sobre los efectos PSTD en la salud mental en las comunidades alto-andinas de Ayacucho. (Violencia política y salud en las comunidades alto andinas de Ayacucho Perú” Duncan Poderse, Jeffrey Gamarra, María Elena Planas y Consuelo Errazuriz).
Las rondas campesinas operaban en las zonas andinas del Perú, conjuntamente con los comandos militares, funcionaron como administradores de “justicia”, sin código de justicia ética por la vida. Los comandos de aniquilamiento de Sendero Luminoso jugaron un rol similar ajusticiando alcaldes, comuneros, campesinos y miembros de las rondas campesinas. Las  formas de ejecutar fueron igualmente atroces, como la mutilar a las víctimas en presencia de los miembros de familia, en muchos casos para apropiarse de tierras, o resolver rencillas personales o deudas pendientes. Esta forma de justicia autodefinida como “justicia popular” se exporto al termino del conflicto interno a los pueblos jóvenes, y ha continuado ejerciendo las formas más crueles de ajusticiamiento, como torturar a sus víctimas, quemar a las victimas vivas, extendiendo el odio y la sed de venganza sic “justicia popular” a un grupo de personas entre hombres, mujeres, jóvenes y niños.

Los linchamientos humanos en los Pueblos Jóvenes revelan los efectos del PTSD

Los llamados linchamiento humanos o “populares”, es un tipo de violencia que se ha convertido en una práctica cotidiana en los Pueblos Jóvenes y Conos de la ciudad de Lima, frente a la complacencia del sistema de Justicia del Perú, La Policía Nacional, El  sistema de Salud Mental y la sociedad civil. Estos actos de violencia y crueldad son en muchas ocasiones justificados por personajes públicos, la prensa, los comunicadores sociales e inclusive por autoridades locales, como forma de combatir la delincuencia y pandillerismo. El problema de los actos delincuencia se presentan como un problema social de forma, detrás del problema de forma hay un efecto clínico que explica la conducta de los individuos en sociedad con respecto a la ley, la moral, los derechos constitucionales, sistema de creencias, el valor de la vida y la muerte. Este problema clínico y de salud mental expone a toda la sociedad a otras tragedias de mayor envergadura.

Un gran segmento social de la población que hoy reside en los Pueblos Jóvenes y Conos del Perú fueron familias desplazadas voluntariamente o forzadas de las zonas de emergencia o zonas rojas durante el conflicto armado durante 1980-2000. Esto puede explicarnos los efectos traumáticos sufridos durante el conflicto armado y el fuego cruzado a que fueron expuestos. El peligro para la sociedad civil es que estos comportamientos de violencia y odio son ignorados como resultado del trauma post-traumático y terminan en tragedia. El ajusticiamiento colectivo es una forma de violencia muy típica en las pandillas. La política pública y de salud mental ha ignorado estos hechos como un problema de Salud Pública y Mental. El ajusticiar a una persona frente a un grupo de personas que se complacen en matar a otro ser humano, entre gritos de euphoria, puede ser explicado como un trauma post-traumático que podría estar asociado a una enfermedad mental, y a la histeria colectiva, o reproducir actos de violencia a los que fueron expuestos durante el conflicto armado interno, hoy reproducen el rol como ejecutor, como resultado del  trastorno por estrés postraumático. El  trastorno psicológico clasificado dentro del grupo de los trastornos de ansiedad. Se caracteriza por la aparición de síntomas específicos luego de la exposición a un acontecimiento estresante, extremadamente traumático, que involucra un daño físico o es de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para el individuo.

La guerras internas y conflictos armados internos entre el Estado y los grupos levantados en armas, insurgentes, narco guerrillas, grupos que generan terror en los ciudadanos, en un concepto más amplio que no solo abarca el conflicto bélico entre sus contendientes, en su sentido tradicional y convencional, sino va más allá, es un amplio espectro de agresiones de toda índole que abarca todos los aspectos de la vida de un grupo, etnia, comunidad, clase social, pueblo, nación o país, incluyendo el uso de tecnologías de avanzadas para lograr sus propósitos.

Los muertos sin apellidos solo un rostro

El trastorno de estrés postraumático puede producirse a raíz de traumas personales (por ejemplo violación, guerra, desastres naturales, abusos, accidentes serios o cautiverio) o por haber presenciado o saber de un acto violento o trágico. El resultado del conflicto armado interno peruano que causo la muerte de cerca de 1.2 millones de víctimas en todo el Perú, (INFORME Final 1999- CVR), de las cuales aproximadamente 340,000 residentes de la ciudad de Lima metropolitana, 16 mil personas reportadas desaparecidas, una guerra marcada por el racismo y el odio étnico donde la mayoría de las víctimas fueron de origen andino, sobre todo campesinos (56%), quechua-hablantes, este conflicto es el más sangriento de la historia del Perú.
Los efectos post-traumáticos se producen a raíz de traumas personales o eventos traumáticos colectivos que afectan la vida de cada persona en diferentes niveles. Una de las expresiones más evidentes en la sociedad peruana, se evidencia en la prensa escrita, en los medios de comunicación, en el discurso político y social son las brechas de odio. PTSD pone evidencia los trastornos post-traumático afectan la vida cotidiana de los peruanos en los diversos roles en que se desenvuelven. Expresiones de odio desde diversos segmentos de la sociedad nos revela el impacto de la violencia internalizada en los ciudadanos peruanos que sufrieron los efectos de la guerra interna, por la pérdida de un familiar, amigo o un ser amado.
Un reporte de CVR o un discurso no cura estas heridas que pueden estar asociadas a la salud mental. Hoy los peruanos reviven con el odio irracional de los momentos de la guerra interna que afecto a toda una nación y a su diversidad étnica y cultural. Hoy un segmento social piensa que matando a todos los acusados de terroristas, o quemar a todos los "indios" seria la cura al dolor causado por la violencia política. Las imágenes que los medios de comunicación presentan de un segmento de los peruanos que son provincianos, con rasgos indígenas, percibidos como incultos, sin naturaleza humana o sentimientos de amor.
Por otro lado, el odio a la ciudad capital, contra los  empresarios, periodistas, profesionales, policías, militares son percibidos ideológicamente, sin sentimientos y pasiones, y que los alimenta la codicia por el oro y el dinero.  A ello se suma la magnificación de los eventos y la creación de imágenes como personajes de idolatría. Sendero Luminoso creo al “presidente” Gonzalo. El otro lado creo a él “Salvador”, el japonés, Alberto Fujimori, donde se magnifica su imagen entre rituales y el culto a la personalidad, donde la corrupción institucional se justifica, por ser “El Salvador”, y los Senderista glorifican la quinta espada del maoísmo y justifican las masacres, los llamados "juicios populares", los degollamientos de sus víctimas y asesinatos selectivos de dirigentes sindicales, policías, empresarios y miles ciudadanos con rostros pero sin apellidos. La crueldad fue el cordón umbilical de los grupos violentistas, terroristas, escuadrones de la muerte y aniquiladores a sueldos. Esta crueldad ha tenido un impacto negativo en la memoria colectiva de las victimas sobrevivientes de atentados, torturas, arrestados inconstitucionalmente, violaciones, secuestros, y ciudadanos que fueron afectados por la violencia directa o indirectamente por los recuerdos. En términos de salud pública y mental soldados, sub oficiales, oficiales de las fuerzas armadas y de la policía son víctimas de los post-traumas, de igual manera los civiles adultos, jóvenes y niños, autoridades civiles, y los insurgentes de los grupos levantados en armas. Las enfermedades mentales no discriminan afectan a todas las partes en conflictos y se extiende en muchas casos a miembros de la familia  afectados indirectamente a temprana edad, y que desarrollan los sistemas. 

Efectos de los trastornos de estrés postraumático disorder (PTSD) en las victimas sobrevivientes y familiares

Otro elemento que pone en evidencia los efectos del trastorno de estrés postraumático  (PTSD), son los sentimientos de piedad y compasión por el prójimo. Para las madres que perdieron sus hijos este vacío y sentimiento de dolor marco sus vidas con el dolor emocional, y se profundiza para quienes nunca pudieron dar sagrada sepulturas de sus familiares. El Otro lado es la pérdida del sentimiento de piedad, compasión por el prójimo; donde el dolor ajeno se alimenta el odio del Otro, llegando a expresar que los desaparecidos son solo una fantasía, y que si fueron quemados vivos, o torturados se justifica porque eran diferentes. Los efectos traumáticos afectan a los dos grupos que expresan su dolor desde diferentes expresiones, pero no deja de ser dolor. En el caso del Perú el trastorno de estrés postraumático (PTSD) tiene una relación con la cultura en que desarrollaron los eventos, donde el racismo, la discriminación, la diversidad lingüísticas del castellano, donde una mayoría de las víctimas fueron quechua-hablantes. Estas víctimas siguen siendo invisibles para el stablisment  de la sociedad peruana. Hoy solo se recuerda a las víctimas de Tarata y la Cantuta, las otras víctimas son invisibles pero están presentes en la memoria de las familias. Los peruanos suelen minimizar las tragedias, o negar los hechos ocurridos cuando se trata de personas quechua hablantes, afro-peruanos. El mestizaje como discurso político ha jugado un rol discriminatorio, y ha reforzado el discurso intolerante y de odio por los familiares que reclaman por sus familiares desaparecidos, o injustamente acusados por ser de origen andino y ha creado una brecha en la sociedad. Los limeños convirtieron sus hogares en cárceles privadas, enrejaron sus casas, negocios, oficinas para prevenir asaltos, plagios por los grupos armados. El efecto psicológico de enrejar su propia casa y ofrecer el sentido de seguridad tuvo un efecto secundario que afecto en diversas formas el estima personal de las personas, que se expresa en pánico e inseguridad
Los dos lados de la moneda han creado sus propias apologías. Lo irónico que los dos personajes mitológicamente creados se encuentran en prisión.  Este es un tema que nos pone a repensar sobre los traumas y la salud mental, crea sus propios mitos psicológicos para reducir el dolor físico que se convierte en dolor emocional  a largo plazo.
Los efectos post- traumáticos (PTSD) nos permite explicar el lenguaje violentista en los diálogos. Esto pone evidencia la intolerancia que para construir relaciones democráticas, hay que racionalizar que los ciudadanos tienen derechos a sus opiniones propias, cultos religiosos y creencias, que constituye parte de la naturaleza humana de los individuos en una sociedad. En los diálogos peruanos el prejuicio latente está detrás de cada expresión, hay una conspiración golpista, terrorista, caviar-izquierdista, macartista.  El odio y la irracionalidad para entender la dinámica y efectos de la violencia son diversos y tiene que ver con los valores sobre la vida y la muerte de cada individuo. Las personas que sufre PTSD bloquean colectivamente eventos de violencia, por ejemplo para algunos los asesinatos de la Cantuta no existen es solo una creación caviar. Otro segmento de la sociedad que sufre PTSD menosprecia el atentado que ocurrió en Tarata, por ser un sector residencial de clase media .Como explicar estos dos eventos y los traumas personales donde hubo victimas. Los traumas PTSD muchas veces reprimen emocionalmente incidentes violentos que no pueden ser explicados, y se reprimen o se bloquea las emociones, victimizándose así mismo. Esta es solo una aproximación que busca comprender el fenómeno de los traumas en los ciudadanos que vivieron, porque puede presentarse otros elementos que afecten la salud mental. (Bi-polar desorden o desbalance químico de doble personalidad, esquizofrenia, dependencia crónica a las drogas o alcohol, bulimia,). El comportamiento de las personas que sufre este trauma PTSD puede explicar su comportamiento frente a un monumento recordatorio de las víctimas de la violencia "El Ojo que Llora". Un grupo de personas con una agenda política de odio busco destruir el monumento recordatorio. Este comportamiento nos revela el peligro que pueden ser expuestos individuos que sufren post-trauma y llegar extremos de violencia. Destruir un monumento que representa una reflexión sobre la violencia en la década pasada, bajo la manipulación política es un grave delito para la salud mental. El monumento es una roca que expresa el llanto y el dolor causado.  El bloqueo del dolor por los Otros, la represión de los sentimientos de piedad y compasión por el prójimo  por los familiares que también son victimas sobrevivientes.  La compasión por el prójimo está ausente.
Políticas públicas de salud mental y prevención para evitar tragedias

Esta dicotomía es la que se expresa en los diálogos y comportamientos cotidianos entre peruanos y la exportan a las nuevas generaciones como dogmas. Estos son los efectos que el PTSD requiere de políticas de salud pública y mental. El conflicto interno que afecto a todos en la diversidad de peruanos y ciudadanos que se inter-relacionan entre sí cotidianamente han sido afectados por las imágenes de atentado en Tarata, los plagios de la Cantuta, el caso de los periodistas de Uchurahay, los campesinos asesinados en el caso Cayara, Accomarca, el caso de los Barrios Altos, el atentado a la embajada de Japón, los coches bombas en las calles de Lima. Estas y otras imágenes de terror están presentes en el subconsciente y en la memoria colectiva de las victimas sobrevivientes de los atentados, (abusos físicos-emocionales, violación sexual, torturas, persecuciones extrajudiciales, acoso policial, político, el abuso verbal con el propósito de afectar la estima personal de la víctima, estas y otras formas de violencia política).
El trauma es la incapacidad del individuo para responder adecuadamente a la intensidad de un aflujo de excitaciones demasiado excesivo para su psiquismo producido por determinado acontecimiento experimentado. El bloqueo de la actividad motriz externa (imposibilidad de reaccionar) aumenta la posibilidad del estrés postraumático. La función del YO es evitar estos estados traumáticos, tamizar y organizar la excitación recibida descargándola motrizmente o ligándola a pensamientos y palabras.
Esto es posible debido a la capacidad del Yo para anticipar en su fantasía lo que va a ocurrir e ir preparándose para el futuro. Los hechos que no han sido anticipados y que son experimentados de una manera violenta e intrusiva originan grandes cantidades de excitación no controlada que las vuelven abrumadoras para el psiquismo. Esta excitación es excesiva en relación con la tolerancia del sujeto y su capacidad para controlarla y elaborarla psíquicamente.
El trastorno por estrés postraumático es generado por los efectos patógenos duraderos que este incidente traumático provoca en toda la organización psíquica. Las probabilidades que tiene un incidente de producir un trastorno por estrés postraumático se hayan directamente relacionadas con su carácter de imprevisto.
El principal síntoma es el bloqueo o disminución de las funciones del Yo y esto es lo que trae como consecuencia todos los demás síntomas. Este bloqueo se explica por la concentración de toda la energía psíquica disponible por el psiquismo en una sola tarea: el intento de controlar la abrumadora excitación psíquica invasora. La urgencia de esta tarea hace que todas las demás funciones yoicas queden relegadas, la emergencia domina completamente al sujeto. Eso genera toda clase de mecanismos de defensa del Yo y de fenómenos regresivos. 
Casi todos los síntomas del trastorno por estrés postraumático son producto del bloqueo de las funciones perceptivas del Yo: el embotamiento psíquico, la amnesia total o parcial, la reducción acusada del interés, la disminución de la capacidad para sentir emociones, las dificultades para concentrarse, el insomnio, la irritabilidad y la disociación psíquica.

Las síntomas del PTSD se puede incluir:
  • Tener reviviscencias, pesadillas, malos recuerdos o alucinaciones.
  • Intentar no pensar en el trauma o evitar a las personas que se lo recuerden.
  • No ser capaz de recordar partes del evento.
  • No estar interesado en los eventos de la vida.
  • Sentirse emocionalmente atontado o aislado de otros.
  • Tener problemas para dormir.
  • Estar irritable, enojado o nervioso.
  • Estar hipervigilante.
A menudo, las personas con PTSD están deprimidas. A veces, intentan sentirse mejor consumiendo alcohol o drogas. Esto puede provocar abuso de sustancias y adicción.
En caso de los peruanos que han desarrollo de PTSD podría depender parcialmente de cuán grave e intenso fue el trauma y de cuánto duró. Los recuerdos impactantes del evento relacionados al miedo parecen ser una parte importante del PTSD. Las personas que tienen ansiedad, depresión u otros trastornos mentales tienen más probabilidades de desarrollar PTSD. Las personas que han sido víctimas de un trauma previo también tienen un mayor riesgo.
Las siguientes personas podrían estar en riesgo de tener PTSD:
·     Soldados, prisioneros de guerra, veteranos o víctimas de la guerra o el combate.
·     Sobrevivientes de violaciones, violencia doméstica, una agresión física como un robo, o cualquier otro acto de violencia aleatorio.
·     Sobrevivientes de eventos inesperados, como accidentes automovilísticos, incendios o ataques terroristas.
·     Cualquier persona que ha respondido a eventos traumáticos, como bomberos, policías o rescatistas.
·     Cualquier persona que ha sido victimizada.
·     Cualquier persona que ha visto un acto violento.
·     Sobrevivientes de desastres naturales, como huracanes o terremotos.
·     Cualquier persona que ha sido abusada sexualmente o maltratada físicamente.
·     Cualquier persona a la que le han diagnosticado una enfermedad que pone la vida en peligro o que se ha sometido a una cirugía.
·     Cualquier persona que ha experimentado dolor, como la pérdida inesperada de un ser querido.
El gobierno central, y los gobiernos locales y regionales, las instituciones de salud pública y bienestar social deben establecer políticas públicas de salud mental y prevención para evitar tragedias. El PTSD es una enfermedad real. Las personas que viven una experiencia terrible y aterrorizante pueden tener PTSD. Se puede tratar con medicamentos y/o terapia. No existe en el Perú estadísticas sobre cuántas personas pueden sufrir de PTSD después de: - Ser víctima de una violación o abuso sexual – Ser víctima de tortura - Ser golpeado o herido por un miembro de su familia - Ser víctima de un crimen de violencia - Estar en un accidente aéreo o automovilístico - Un huracán, tornado o incendio - Estar en una guerra o conflicto interno - Ser obligado a convertirse en refugiado – Victima de acoso y persecución = Estar en una situación en la que pensó que lo iban a matar - O, después de haber presenciado cualquiera de los eventos anteriores. En el caso del Perú los efectos de trauma PTSD están asociados a la cultura de violencia y la discriminación que se encubre el discurso político del mestizaje.

Las personas que sufren PTSD, a menudo tienen pesadillas o pensamientos aterrorizantes sobre la terrible experiencia que tuvo. La persona trata de mantenerse alejado de cualquier cosa que le recuerda ese momento tan horrible. Puede sentirse enojado e incapaz de preocuparse por otras personas o confiar en ellas. Siempre está a la defensiva, pendiente de cualquier peligro. Las personas que sufren PTSD son propensas en algunas situaciones de extremo estrés asociadas a enfermedades mentales no diagnosticadas a tiempo y pueden cometer un crimen y terminar en una tragedia. Las señales de PTSD tardan años en manifestarse. El PTSD puede ocurrir a personas de todas las edades. Hasta los niños lo pueden tener. Algunas personas mejoran en seis meses mientras que otras pueden tardar mucho más en mejorarse.
El PTSD es un trastorno cerebral serio que tiene un sustento biológico. Recientes estudios científicos determinaron que las personas con PTSD tienen una disminución en el tamaño de la región del cerebro involucrada en el aprendizaje, la memoria y el desarrollo de las emociones, así como una alteración en los niveles de algunos químicos del cerebro.  Se cree que estos cambios son causados por un incremento de las hormonas del estrés producidas durante el evento traumático y durante los numerosos momentos en que se revive el evento.


New York, July 21, 2012.

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Las medicinas pueden ayudarlo a tener menos miedo y a estar menos tenso. Es posible que necesite algunas semanas para que los medicamentos surtan efecto. Conversar con médicos especialmente capacitados o consejeros también ayuda a mucha gente con PTSD. Ese tipo de tratamiento se llama "terapia de conversación" o psicoterapia.NIH: Instituto Nacional de Salud Mental



[i] -In 2000, the American Psychiatric Association revised the PTSD diagnostic criteria in the fourth edition of its Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-IV-TR)(1). The diagnostic criteria (A-F) are specified below. Diagnostic criteria for PTSD include a history of exposure to a traumatic event meeting two criteria and symptoms from each of three symptom clusters: intrusive recollections, avoidant/numbing symptoms, and hyper-arousal symptoms. A fifth criterion concerns duration of symptoms and a sixth assesses functioning. Criterion A: stressor :The person has been exposed to a traumatic event in which both of the following have been present: The person has experienced, witnessed, or been confronted with an event or events that involve actual or threatened death or serious injury, or a threat to the physical integrity of oneself or others. The person's response involved intense fear, helplessness, or horror. In children, it may be expressed instead by disorganized or agitated behavior.]
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